LA VIDA ES UN ESPEJO

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Nos pasamos la vida juzgando a los demás y juzgándonos a nosotros mismos. En realidad las personas que más juzgamos a otros es porque en realdad somos muy duros e exigentes con nosotros mismos.

Nos pasamos el día juzgando o criticando a nuestros familiares, hijos, amigos… políticos, jefes, famosos, ricos y pobres… Y al juzgar parece que nos elevamos por encima de todos ellos, entonando el típico “porque yo no soy así”. Pero al juzgar, criticar, al emitir palabras llenas de negatividad, en realidad los que nos llenamos de lo negativo somos nosotros mismos. ¿De verdad vale la pena llevar nuestra energía y esfuerzo hacia algo que ni siquiera podemos resolver?

Y es que la vida es un espejo. Todo lo que tenemos que sanar dentro de nosotros, lo vemos proyectado en el exterior a través de situaciones, personas, retos, dificultades e incluso enfermedades, por duro que nos parezca.

Últimamente se habla mucho de las personas tóxicas, como si ellos fueran los diablos y nosotros los pobres ángeles. Yo lo tengo muy claro desde hace bastante tiempo: todos somos tóxicos en algún momento de nuestras vidas. Todos hemos hecho daño a alguien, queriendo o sin querer.

Dejar de juzgar y de juzgarnos; ¿significa esto que todo lo que me pase es por mi propio bien?

En realidad sí, aunque a priori suene paradójico. Porque todo lo que nos sucede, todas las personas que nos encontramos o rechazamos, incluso la gente que más daño nos hace, todo esto es un aprendizaje para nosotros.

No significa que te resignes, ni mucho menos. Pero si alguien a tu lado te maltrata o te humilla, en lugar de criticar o quejarte, busca la solución, busca tu aprendizaje. Por ejemplo, valorarte más y no permitir que nadie te haga daño, alejarte de esa persona o decir lo que de verdad sientes, aprender a decir no sin sentirte culpable.

He conseguido valorar más la vida, apreciar la paz, la tranquilidad, soy capaz de tomar decisiones porque en momentos clave de mi vida lo he podido hacer, puedo cambiar de raíz mi vida si llega el momento, a día de hoy lidio mejor con mis retos y dificultades diarias que sigo teniendo, como cualquier ser humano.

Por eso cada vez tiene menos sentido para mí juzgar mi vida como injusta cuando algo no sale como lo deseo, cuando mis metas no llegan, cuando veo que otros lo consiguen con más rapidez o facilidad… Como tampoco tiene sentido juzgar a mis seres queridos o personas cercanas por no ser como yo quiero que sean.

Tu meta no es ser mejor que alguien, sino ser mejor de lo que solías ser”, Wayne Dyer.

https:/www.larazon.es/blogssociedad-y-medio-ambiente/coaching-y-emociones/dejar-de-juzgar-para-ser-mas-libres-AO1359908

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